jueves, 1 de enero de 2026

Sugerencia literarias: Delibes yTorrente Ballester y la Guerra Civil Española.

Dicho todo esto voy a aprovechar para dejar de momento un par de recomendaciones literarias. De momento me remitiré a novelas, porque ensayos he leídos demasiados puede provocar una indigestión (en este caso intelectual) mayor que las comidas navideñas, aunque reconozco que para mí son un vicio. Pero deteniéndome en las novelas, voy a dejar algunas sugerencias de mis últimas lecturas. 

Ayer terminé de leer Mi idolatrado hijo Sisí, de Miguel Delibes y debo decir que esta novela me ha parecido una auténtica maravilla, tanto que se  ha convertido en una de mis novelas favoritas de los últimos años (no sé si llevado por la euforia). Y teniendo en cuenta que leo no menos de cincuenta o sesenta novelas al año no es poco. Lo cierto es que de Delibes no había leído más allá de tres novelas hasta el momento: (1.) Las ratas, (2). El camino,  y (3). El loco (ésta me pareció bastante flojita), y aunque sobre todo El camino me pareció una novela entrañable y muy bien ejecutada, el tema rural, esa suerte de realismo costumbrista, no me estimulaba demasiado a seguirlo, y quizás por ello, y a pesar de sus virtudes, le he tenido un poco alejado u olvidado. Bien, no recuerdo porqué hace un par de semanas decidí comprar en Kattigara (una librería de libros de segunda mano de Santander donde suelo comprar) un ejemplar de esta novela de Debiles Mi idolatrado Sisí, y tras su lectura, que fue entusiásmandose a medida la iba leyendo, me ha parecido, sencillamente, una obra perfecta. Redonda. Fabulosa. Divertida, entrañable, con personajes vivos. Por lo cual, si tuviera que darle una nota la pondría en lo más alto, en la categoría de: Imprescindible.

Esta sería su sinopsis:

"Mi idolatrado hijo Sisí nos cuenta la vida de Cecilio Rubes, un fabricante de bañeras cuarentón, superficial y egoísta. No tiene amigos, no ama realmente a su mujer y sólo se acuerda de Dios en los peores momentos. A la hora de educar a su hijo, sólo le guiará el deseo de que «sea feliz». No le importará que frecuente los bajos ambientes ni que deje los estudios. Y la disciplina con lo que los Sendín –prototipo de la clase media conservadora y contrapunto de la propia familia de Cecilio- educan a sus hijos, le parece cómica e innecesaria. Pero su despreocupación recibirá su castigo, al revelársele el inmenso absurdo de su vida.


Auténtica sátira moral, la novela aúna todas las cualidades narrativas de Delibes: su ajustado tratamiento de los personajes, su lenguaje rico y preciso, su maestría para recrear situaciones y acontecimientos de la vida española, su amplitud de registros y su intensidad. Mi idolatrado hijo Sisí está considerada una de las mejores novelas de Miguel Delibes."


Continuando estaría mi lectura anterior, otro escritor español para más señas, uno del cual ni siquiera había leído nada hasta el momento, que es el gallego Gonzalo Torrente Ballester. Decidí hacerme con una obra suya, que fue Don Juan, una versión desmitificada de este personaje, y que me resultó muy interesante y divertida, por lo cual decidí hacerme con otra, y tras deliberación, escogí la que luego ha resultado excelente Filomeno a mi pesar. Así como a Don juan la colocaría en la categoría de: Recomendable,  Filomeno a mi pesar entraría dentro la categoría más alta, al igual que la de Delibes: Imprescindible.

Es posible que me haya gustado más globalmente la de Delibes, porque de principio a fin no le sobra una página, pero esta de Filomeno a mi pesar, sin duda, está a su altura, e incluso dependiendo del momento podrá gustarte más una que otra. Luego Don Juan, si está a un nivel que me parece inferior, aunque la disfruté bastante, sobre todo su primera parte. 

Rescato la sinopsis de ambas obras de Ballester:

Filomeno a mi pesar:

"Filomeno, gallego de origen portugués por parte de madre, es un personaje de incierta y compleja personalidad, lo cual se refleja en un nombre de pila indeseado que suena a ridículo y en el uso habitual de sus diferentes apellidos según la situación y el país en que se encuentra. Tras estudiar Derecho en Madrid, se traslada a Londres para trabajar en un banco, es corresponsal de un periódico portugués en París y, después de residir en Portugal durante la guerra civil española, acaba volviendo a la Galicia donde nació. En el curso de estos viajes, y mientras la historia de Europa se va ensombreciendo progresivamente, Filomeno tiene experiencias de todo género que le hacen madurar y se enamora varias veces. Este itinerario personal forja la personalidad del protagonista, y constituye un hondísimo retrato que en la pluma de Gonzalo Torrente Ballester se enriquece con sugestivos matices de observación e ironía. Extraordinaria novela en la cual lo real y lo misterioso, la tragedia y el humor, el curso de una azarosa vida y la trama de la historia contemporánea se mezclan en una armoniosa síntesis de arte narrativo y verdad humana para darnos una de las grandes obras maestras de su autor."


Don Juan

"Original recreación de nuestro mito literario más universal, "Don Juan" (1963) es una incursión en los caminos de la fantasía irónica y desmitificadora. En este relato en el que Gonzalo Torrente Ballester adopta un modo de novelar fragmentario, laberíntico y proteico, el audaz burlador sevillano, con la inestimable ayuda de un razonador Leporello, se introduce en el cuerpo del narrador para dictarle, con brillante estilo, su larga vida de lances y amoríos y para mostrar una implacable rebeldía ante un cielo y un infierno que se han desentendido de él, dando lugar a una atractiva pirotecnia de ideas y aventuras, disparada hacia diversas épocas, lugares y personajes.Original recreación de nuestro mito literario más universal, "Don Juan" (1963) es una incursión en los caminos de la fantasía irónica y desmitificadora."


Ahora mismo me encuentro leyendo más escritores españoles, en este caso la trilogía de Las ciudades, de Pío Baroja, otro autor español que también tenía en el olvido y que quiero probar, y José Antonio Zunzunegui. Todas estas novelas, de unos como de otros, Delibes, Torrente Ballester, Baroja o Zunzunegui, tienen un paralelismo muy fuerte, y es que están todas encuadradas en la época de la Guerra Civil Española, ya que todos ellos la vivieron a su manera.









Feliz año, comentario, IA, y relato corto.

Hoy se inicia 2026 (quién lo diría) y uno se apercibe de que pierde la cuenta de los años "igual que las vacas ven pasar el tren", como diría un viejo amigo mío que no era filósofo ni se propuso nunca serlo. Anoche cena con mis dos hermanas y dos cuñados, junto a mi madre. Es decir, cinco personas mas Queso, un chihuahua de once años que ya he presentado en alguna ocasión por aquí.

Y antes de nada una reflexión contradictoria, no sobre nada en particular más que uno mismo, y es que me reconozco perezoso para escribir en este blog de un tiempo a esta parte (quizá desde siempre, ya que no recuerdo haber escrito un texto minímamente  conseguido aquí), pero a la vez reconozco que me gustaría escribir más abiertamente, con más frecuencia, opinar sobre ciertos temas, dialogar en alto, colocar cuando menos algunos pensamientos de vez en cuando. Pero quizás el hecho de que dedique tanto tiempo a escribir las novelas me canse demasiado, me deje sin gasolina suficiente, o que sencillamente, se produzca en mí un desinterés paulatino e inevitable (en ciertos niveles) por este mundo tan superficial y estúpido, junto al hecho iincontrovertible de que son precisamente los años los que le impiden a uno (por pura desidia ante la conciencia de todo lo anterior) poner el interés en algo concreto que simplemente merezca unas líneas. Ya veremos.

Y prosigo. En este momento, creo estar terminando mi tercera novela, cuyo título aún no tengo decidido (hay opciones), que va a ser la novela más larga que haya escrito, y que por lo demás me está dando unos cuantos quebraderos de cabeza. La he tenido que aparcar en dos ocasiones. Una de ellas por mis problemas de salud, cuya odisea me llevó dos años finalmente a un reumatólogo amable, cercano, profesional, humano, de Santander, que descubrió que mi enfermedad era la fibromialgia, y que la razón de ello fuera debido a que desde hacía años mi cerebro no segregara serotonina. La serotonina es el neurotransmisor, o la sustancia  que liberada en el cerebro permite a su poseedor sentir placer o felicidad, aparte de regular el estado de ánimo y otras cuestiones referentes a dolor físico y psíquico. Esto puede hasta conllevar hasta 78 síntomas distintos. Mañana día 2 de enero tengo cita con Reumatología en la Seguridad Social, ya que pedí cita con la unidad del dolor hace un par de meses.

Pero centrándome en la novela que estoy terminando y de la cual creo haber dicho en alguna ocasión que sería la segunda parte, al menos técnicamente, de La sonrisa de Klara (2022), mi primera novela,  que por cierto aún no he subido en Amazon, y es posible que este año lo haga definitivamente (o busque editorial de nuevo). En cualquier caso, esta novela que tengo entre manos tratará, aparte de los problemas cotidianos y vitales de sus personajes y de una trama principal, de asuntos universales de las sociedades posmodernas de hoy en día (identidades fugaces, ideologías de género, sociedad de la inmediatez, sociedad de consumo, sociedad narcisista, obsolescencia programada, debilitamiento de las relaciones humanas, pérdida del sentido del amor romántico, muerte del amor y de las creencias espirituales, epidemia de la soledad, vejez, paso del tiempo, etcétera).

También acabo de terminar un cuento titulado D. E. S., que de momento no puedo publicar porque participará en un concurso internacional cuya resolución será en marzo o abril. Creo que es un cuento bastante conseguido sobre un tema tan de actualidad como la Inteligencia Artificial, algo que está cambiando el mundo, y que lo cambiará mucho más en cuestión de pocos años. Se avecinan cambios sorprendentes, o debería decir extraordinarios; lo cierto es que lo que saldrá de ahí nadie lo sabe exactamente, ni siquiera sus propios creadores. 

Las expectativas apuntadas por algunos científicos, CEOS y creadores de estas inteligencias es la de que los cambios sociales serán, en orden comparativo, mucho más radicales que los que se dieron con la Revolución Industrial en el s. XVIII, o con la Segunda Revolución Tecnológica en los 2000, mediante la aparición de Internet y el teléfono móvil. Existe también gran preocupación y controversia por la posibilidad de que estas inteligencias alcancen esa condición de superinteligencias autoconscientes ("vivas" en definitiva, con todas las connotaciones de lo que esto significa y supone), que por lo demás es lo que están buscando gente como Elon Musk, Demis Hasssabis o Sam Almant, entre otros, en actual disputa por alcanzarla los primeros. Geoffrey Hinton, el padrino de la Inteligencia Artificial, ya ha avisado de sus potenciales riesgos. Veremos, promete ser un año apasionante al respecto.

Feliz año 2026.