miércoles, 23 de abril de 2025

El bovarismo



El problema de la vivienda en España.

Pedro Sánchez (Pedro I "el enterrador" o "el sepulturero" o "el cruel") explicando en TV a propósito del aumento del gasto militar, que supondrá más impuestos para el ciudadano de a pie. Por contra no hace referencia ni hoy ni ayer ni nunca al que creo asunto capital actualmente en la sociedad española: "El precio de la vivienda, el derecho inviolable a una vivienda digna".

Es más, a ninguno de los mequetrefes nauseabundos del "Congreso de los Incapacitados" o del "Museo de Excrecencias Parlamentarias" parece importarles este asunto en lo más mínimo. En cambio si parece importarles mucho más el tema arancelario procedente de un país extranjero o esos decretos ley sobre presuntas libertades sexuales o derechos identitarios en base a opresiones que no existen más que en la imaginación de sus fieles, y las cuales cuestan millones de euros al erario público.
El mundo se ha vuelto loco, eso ya lo sabemos. La hipocresía revienta las camisas de fuerza de la ciudadanía. Eso ya lo sabemos. Pero hay personas que no pueden acceder a alquileres, y ni que decir de la adquisición de un inmueble. Anoche, muy de madrugada, como ocurre con estas cosas, en un documental, aparecían personas que ya vivían en autocaravanas, igual que en ciertas áreas de la américa profunda de EEUU, donde los redneck malviven en poblados compuestos de estos vehículos. También en el documental se podían ver a familias enteras hacinadas en cubículos, igual que los países tercermundistas a los que envían o dicen envíar ayudas.



lunes, 21 de abril de 2025

Agelasto versión tapa dura.

En mis manos la versión tapa dura de Agelasto llegada ayer desde la tienda de Amazon. Al final me he quedado con este último diseño que realicé, será el definitivo. Quería ver que tal había quedado. Muy satisfecho. No así con la versión tapa blanda, que tengo que realizar unas mejoras.










miércoles, 16 de abril de 2025

INFANTILIZACIÓN EN LAS SOCIEDADES MODERNAS.

LA INFANTILIZACIÓN DE LA SOCIEDADES MODERNAS (por descontado nos encontramos, no en la decadencia, sino en la muerte de la civilización occidental)

Infantilización: ¿de qué hablamos exactamente?

Quizás decir que la gente se ha vuelo estúpida sería una lectura simplista, ya que habría que apuntar más motivos, pero tampoco sería desatinada, ya que la cretinización actual es un hecho manifiesto (para los curiosos, solo hay que verse un programa de Broncano para sostener este argumento con garantías)—,

En cualquiera de los casos, la gente hoy adopta una postura emocional y mental más dependiente, más superficial, más maleable, y la infantilización de las masas se manifestaría en cosas como:

-Lenguaje simplificado, casi de guardería, incluso en contextos serios (el “hablarle al cliente como si fuera un niño”).

-Narrativas maniqueas, donde todo es blanco o negro, bueno o malo, héroe o villano.

-Hipersensibilidad programada, donde cualquier incomodidad se percibe como agresión.

-Saturación de estímulos visuales y sonoros, como si el mundo fuera una app de entretenimiento continuo.

-Evangelios de autoayuda exprés, donde en lugar de asumir complejidad, todo se reduce a frases motivacionales vacías.

En conclusión debemos decir que esta infantilización no es accidental: es funcional.

Una masa infantilizada:

Consume sin preguntar.

Obedece sin cuestionar.

Busca gratificación inmediata.

Reacciona más que reflexiona.

Causas:

1 El mercado necesita consumidores emocionales, no ciudadanos críticos.

2. Las redes sociales premian la reacción rápida, no la reflexión lenta.

3. El sistema educativo ha sido domesticado por lo utilitario, abandonando lo filosófico, lo poético, lo libre.

4. La vida moderna está llena de ansiedad, y la regresión al infantilismo se vuelve una estrategia de defensa colectiva.

5. El pensamiento complejo está en crisis. Y lo complejo duele. Lo infantil, tranquiliza.
Y si las élites culturales, políticas o tecnológicas alimentan esa regresión (porque les conviene), el círculo se cierra.


Sociología de las sociedades posmodernas del hiperindividualismo. La felicidad en la pareja y las relaciones impersonales.

Según François de Singly, la valorización del lazo conyugal se explica por la necesidad de mostrar, en las sociedades individualistas, que no vivimos exclusivamente en función de la lógica del interés personal, que nuestra identidad individual es rica en otros aspectos, en particular en valores afectivos no utilitaristas, en virtudes desinteresadas, en la capacidad de dar gratis tiempo, atención, amor: en resumen, que el dinero no lo es todo, que estamos dotados de «cualidades humanas», de sentimientos, y que no pensamos solo en nosotros mismos. «Vivir en pareja hace visibles en la escena pública las pruebas de la existencia de la razón humanitaria.»

No esconderé mi escepticismo respecto a esta explicación. Ya que si la hipótesis fuera justa, debería conllevar una condena moral de las personas que viven solas. No es así ya que no se estigmatiza a las personas solas, no se las considera más egoístas que las otras: como mucho se las compadece. Si la norma conyugal persiste no es para hacer de contrapeso al utilitarismo, sino debido al ideal de felicidad privada, que es difícil concebir sin el intercambio intimista y la calidez de los lazos sentimentales. En la era del hiperindividualismo, la felicidad se asocia a la vida en pareja porque esta es una barrera ante la experiencia dolorosa de la soledad, porque permite, al menos idealmente, tener la sensación de contar para alguien en particular, ser importante a sus ojos, y en consecuencia no ser una individualidad sustituible. Si la vida conyugal se considera por lo general como más deseable que el celibato, es porque se la asocia a la posibilidad de poder disfrutar de relaciones sentimentales en un mundo dominado por las relaciones impersonales, gozar de una proximidad comunicacional intensa e íntima con el otro considerada necesaria para la vida feliz.






Queso. Para once años.

Este es Queso o Quesito (según para quienes). Es el perro de mi hermana pequeña. Aunque se vea adorable no es comestible. Queso es un guardián entre el centeno, pero de verdad, no como el patético personaje de la mediocre novela de Sallinger. Queso es mi amigo, y en tres meses cumplirá once años. 
Como pasa el tiempo.


 

Una sociedad donde los niños se suicidan.

 Una sociedad donde los niños se suicidan no puede ser una sociedad sana. Estamos de acuerdo en eso, ¿verdad? Imagino que sí -no podría entender otra cosa- pero la dejo como punto convergente de reflexión acerca de donde nos encontramos en la actualidad.

En Agelasto -metáfora de nuestro tiempo- hablo de una sociedad que, como Saturno, devora a sus propios hijos. Distopía crítica, parábola de un mundo enfermo y desorientado, tiene uno de sus puntos más escabrosos y cruciales en los niños asesinados por sus propios padres por medio de un veneno mezclado con la leche, que en cierto punto de la novela inducirá a la siguiente pregunta al personaje protagonista:
"¿Quizás los están liberando del peso de la existencia (de su sufrimiento)?". Frase muy schopenhaueriana, de hecho.
Repito de nuevo la frase. "Una sociedad donde los niños se suicidan no puede ser una sociedad sana.”
Esa frase debería dolerle al mundo entero.
Y sin embargo, seguimos como si nada, como si no fuera una señal clarísima de que algo esencial se ha roto.
Que la infancia —ese lugar que antes era símbolo de la vida naciente, del juego, del porvenir— sea hoy también un espacio de desesperación, ansiedad, desconexión… es una de las tragedias más silenciosas de esta época.

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Cuando un niño se quita la vida, no es solo una tragedia. Es una acusación a toda la estructura social.Nos habla de:

La descomposición del tejido afectivo: (familias fragmentadas, padres ausentes o agotados)

La presión absurda del rendimiento y la imagen: (niños estresados como adultos).

El aislamiento digital, donde todo está mediado por pantallas pero casi nada es realmente cercano

Y todo eso ocurre mientras se nos dice que estamos más conectados que nunca. Es una paradoja que escuece:

más tecnología, menos vínculo.

Más información, menos sabiduría.

Más estímulo, menos sentido.

"Los niños de mi clase son malvados". Sí, algunos lo son, Laura.