domingo, 17 de diciembre de 2023

Regalos de cumpleaños. Dos novelas.

Pues nada, aquí estamos a mitad de diciembre, terminando 2023. Acabo de ver que llevo más de tres meses sin subir nada, lo cual no es casualidad, ya que la razón no es solo que el último post fuera el final de la novela La sonrisa de Klara, sino porque arrastro problemas de salud desde hace ya dos años, y he ido a peor. A lo largo de todo este tiempo he ido teniendo que ir (paulatinamente, sobre todo este último año) dejando de dibujar, de estudiar una oposición (y otros estudios), de escribir, de salir a correr, casi de salir a pasear, en resumen, de llevar una vida normal. La verdad sería largo de explicar, pero estoy aun esperando realizarme pruebas definitivas para saber que me pasa. ¿Increíble que aún no lo sepa? Pues sí, pero contarlo aquí sería largo y no tengo ganas y moral para ello. El neurólogo me ha asegurado hace unos días que en un 99.9 no sufro de una enfermedad cerebral o del sistema nervioso, pero ha solicitado una resonancia cerebral, y también tengo pendiente hacerme una dorso-lumbar. Por suerte hace unos meses he podido volver a retomar en cierta manera la escritura y he terminado alguna historia corta. He seguido a ratos dos novelas que tenía comenzadas. Una que era la segunda parte de la Sonrisa de Klara, de la que tengo ya escritos más de 600 folios, y se inicia en 2020 (es continuista de la primera, porque se ve que sucedió con algunos de los personajes transcurridos once años años, Ramiro y Daniel especialmente, ambos ya en Santander de nuevo, y que serán los dos principales protagonistas por separado, en dos tramas lineales y paralelas), y otra protagonizada por Julia, una mujer bibliotecaria de cincuenta y seis años de edad que terminaba, por unas serie de hechos luctuosos, en un extraño pueblo junto a su perrita, y de allí en una hermosa cala próxima donde tropezaba accidentalmente una suerte de hospital llamado El balneario del alma; a partir de ahí comienza una historia con tintes aparentemente fantásticos. Entre las historias cortas he sacado una novela corta de unas 110 páginas que acabo de terminar estos días y que puedo ya considerar mi segunda novela oficialmente, aunque no tengo claro el título aun, estoy entre tres o cuatro títulos distintos. En este caso sería lo que se conoce como nouvelle o novela corta, ya que es inferior a 40.000 palabras (poco más de 36.000). 

Durante estos meses además he recibido alguna propuesta de dos editoriales para la publicación de La sonrisa de Klara, aunque no he aceptado ninguna de ellas por distintas circunstancias.

Por lo demás, anteayer día 15 fue mi cumpleaños. Cuarenta y nueve años es una cifra horrible, pero suena bastante mejor que cincuenta ¿no?. A partir del año que viene a estas alturas (si sigo vivo) cuando me pregunten la edad diré 49+1, y dos años después diré 49+2, y así sucesivamente. Mi hermana pequeña, como siempre en los últimos años, me ha regalado un libro. En realidad dos. Su generosidad para conmigo es excesiva, al menos en esta clase de cosas. A mí no me gusta especialmente que me hagan regalos ni que me feliciten, me ruboriza, son cosas que a veces algunas personas quizá no se han entendido, nunca lo he hecho con ánimo desprecio, en mis adentros lo agradezco mucho. Por lo demás son dos libros que tenía muchas ganas de leer, ya le había comentado a ella. Esperaba que me regalara uno pero no dos. Pues sí. Dos. Y llegará un tercero por Reyes. Quizá porque sabe que mi mayor pasión desde hace años es la lectura (después de la escritura), y vivo enterrado entre libros.

Aun no he empezado a leerlo ya que los tengo desde anteayer y en este momento estoy con dos novelas y dos ensayos (suelo leer cuatro o cinco libros a la vez, he llegado a estar con ocho a la vez, en fin, es una locura bastante demencial, lo sé). Las dos novelas que estoy leyendo son Los inconsolables de Kazuo Ishiguro, y Al volver la esquina de Carmen Laforet (esta segunda, esquisita, que ya he leído pero quería leer otra vez, porque Laforet me maravilla), aparte de dos ensayos, uno de Giovanni Papinni, y otro de M. Cioran. Quizá realice alguna reseña más adelante de alguno de ellos, este año no he escrito ni una, y el año pasado ni lo recuerdo, pero ha habido muchas lecturas que han merecido loas aunque yo no sea un crítico consumado, pero al menos puede servir para dar alguna sugerencia a lectores. 

El caso es que las dos obras que me ha regalado son las siguientes. Uno sería un recopilatorio de Carson McCullers (1917-1967), una fabulosa escritora del Estados Unidos sureño que descubrí hace nada más que un mes y medio cuando leí su novela más conocida El corazón es un cazador solitario (unas 312 páginas), que escribió con solo 23 añitos, y que es absolutamente extraordinaria. Una novela perfecta. Me enamoró su prosa y sus personajes, especialmente, Mick (que maravilla de personaje), la niña casi adolescente que es el personaje central de la novela y un trasunto de la propia autora. McCullers tuvo una vida desgraciada, murió con solo 50 años y la mitad de ellos vivió muy enferma, pero la sensibilidad de esta mujer y su amor por la vida es algo fuera de lo común. En este caso el libro que me ha regalado mi hermana sería un recopilatorio de título El aliento del cielo (unas 700 páginas), donde van recogidas buena parte de sus relatos cortos, y tres de sus novelas cortas, La balada del café triste, Reflejos de un ojo dorado y Frankie y la boda. Hablamos de prácticamente el grueso de su obra salvo creo otra novela que tiene por ahí, un libro autobiográfico, un ensayo y esta sublime novela que he comentado, y que es la novela que la catapultó a la fama y su obra más reconocida.  

El otro sería De vidas ajenas (264 páginas) de Emmanuelle Carrere (1957), novelista francés y un escritor muy de actualidad, sin duda unos de los mejores, y que actualmente y desde hace años escribe novelas insparadas en distintos hechos y/o personajes reales. Yo he leído varias suyas y es un extraordinario escritor, de una sensibilidad que ya no se destila en la novela actual, leerlo es un placer aunque sus novelas son duras, crudas, y se dan sucesos realmente terribles, ya digo, con el añadido de que son sucesos reales que él investiga y relata como testigo. En esas mete su propia vida privada de por medio, y la literaliza, con sus consiguientes problemas a nivel personal (incluso en una de ellas con su divorcio de hace unos años y su ingreso durante un tiempo en una institución psiquiátrica). La literatura llevada a su máxima expresion de realismo, con una sensibilidad sin igual.






 



martes, 12 de septiembre de 2023

La sonrisa de Klara. CAPÍTULO 74. ÚLTIMO CAPÍTULO: KLARA

Pues sí, 74 capítulos después La sonrisa de Klara (suburban girl), esta primera novela que terminé de escribir en mayo del pasado año (con mayor o menor fortuna), llega a su fin. Huelga decirlo, para mí es bastante más que una novela por lo que representa, quizás por eso lamento que no haya más capítulos para subir al blog (bueno, podría subir algunos capítulos que meti tijera por considerar que eran irrelevantes para el devenir de la trama), y aunque estoy escribiendo otra (tras haber tenido que interrumpirla varios meses por problemas de salud), esta es y será siempre mi novela (aunque con matices, por lo que explicaré más abajo).

Sobre cuestiones que quería reseñar de este capítulo.

Klara no se trata de un capítulo extenso pero si especial, no solo por ser el último, sino también porque tiene algunos puntos importantes que lo diferencian del resto de capítulos. Podríamos decir algo parecido del primero, El sueño, donde en realidad no se sabe si es Klara o Daniel quien lo tiene. Al menos cuando has terminado de leerla y la analizas en detalle en una segunda lectura. El caso es que al terminar esta obra podremos especular con ello, pero nunca antes. Prosiguiendo con este último capítulo, lo primero que vemos es que Daniel ya no está, se ha marchado de Barcelona y, por tanto, ya no vamos a ver las cosas desde su punto de vista. Siquiera desde ese narrador externo que era BatemanXXII y aparecía de vez en cuando. A lo largo de la novela hemos visto a Daniel contar su historia, y hemos llegado con él hasta el final, con su regreso a casa. Hemos vivido con y a través de él una experiencia subjetiva, trasladada a través desde ese yo en primera persona que retrata principalmente su parte emocional (con esas disociaciones en 3ª pers. de BatemanXXII, avatar creado por él mismo en una página web que pasa a convertirse en el mundo real en una suerte de conciencia o parte racional del personaje). Entre medias, también hemos podido ver a ese otro Daniel en escenas donde aparece con Klara, escritas en cursiva y en presente de indicativo con el objeto de que el lector experimentara las mismas sensaciones que el personaje vivía en tiempo real (y no en pasado como el resto de la novela), lo que dotaba a la acción de la particularidad de lo novedoso y de lo incierto, que Daniel sufre como epifanías de un absoluto deslumbramiento.

No deja de ser evidente que aun con el protagonismo de Daniel (pues es su historia), la novela no le pertenece, pues la novela es Klara. Klara es más que un personaje, es la novela en sí misma. Cada página está empapada de su espíritu, todo lo que hace y piensa Daniel está condicionando por su existencia, gravita en torno a la pérdida y a esa extraña búsqueda de Klara en una ciudad que le queda enorme al principio y no entiende desde su mentalidad provinciana, y que también supone una búsqueda y un reencuentro consigo mismo. En conclusión, no existiría esta novela sino existiera Klara. Podría haber otro Daniel, sí, pero nunca podría haber otra Klara. Y lo más importante, Daniel jamás hubiera vivido lo que vivió sino hubiera conocido a Klara. Es por ello que al final debía ser ella quien protagonizara este último capítulo para cerrarla. Porque Klara merecía tener su propia voz interior, y porque no había otra manera de terminarla. 

Al principio escribí este capítulo en 1º persona, pero luego me di cuenta de que no podía hacerlo así. Es cuando comprendí que no podía impostar la identidad de Klara, pero si en cambio podía hacerlo desde un narrador en 3ª persona que le diera un poco más de distancia. Por mucho que estemos hablando de una novela, de algo que proviene del terreno de la ficción (y en buena parte de mis recuerdos), cuando uno se basa en la realidad y en personas reales como es el caso, hay que tener cuidado y ser respetuosos con la imagen que demos de esas personas en las que nos inspiramos. Es por ello que he intentado serlo con todas ellas (algunas de las cuales lo saben), pero especialmente con la persona en la que me inspiré para escribir a Klara. Sin ella nunca hubiera habido novela. Me he apoyado en el conocimiento personal que yo pudiera tener y recordar de su carácter, de su temperamento, de sus gustos, de sus afectos, de su amistad, de sus difíciles circunstancias en aquel tiempo, de su historia personal que depositó en mí sin conocerme de nada, otorgándome una confíanza que no sé si merecí pero que intenté responder lo que mejor que supe, todo lo cual le agradezco, aunque ella no lo sepa. Asimismo he intentado tratarla con el máximo respeto, sin entrar en detalles íntimos o prolijos, pues de lo que se trataba sobre todo era de mostrar a la persona que había dentro, más allá de sus circunstancias y de todo lo demás; a fin de cuentas, es la historia de dos personas que se conocieron, se acercaron y luego se alejaron por motivos X de la vida. Espero haberlo conseguido en cierta manera.

Y tras esta un poco atropellada explicación, que creo es importante, dejo aquí el último capítulo. 

Klara

(Para leerlo, clickear en el enlace y luego descargar el archivo)

En la imagen: Luna llena en Barcelona.






sábado, 2 de septiembre de 2023

La sonrisa de Klara. EPILOGO. Capítulo 73 (y penúltimo): En el fnac y en la terminal de Sants

Esto se acaba. Capítulo 73, penúltimo capítulo de La sonrisa de Klara (suburban girl). El 74 (es curioso, coincide con mi año de nacimiento, yo nací en diciembre del 74) y último lo subiré en unos días, y explicaré un poco el por qué está escrito desde una perspectiva distinta en cuanto a la figura del narrador.

Finalizando su paseo por Barcelona antes de su regreso definitivo a Santander, Daniel entra a un Fnac que hay en el centro comercial del Triangule, y allí encuentra una novela de un autor japonés que no conoce pero cuya portada le resultar bastante familiar. A última hora de la tarde toma camno a la estación de Sants, para coger el bus de vuelta.   

En el fnac y en la terminal de Sants

(Para leerlo, clickear en el enlace y luego descargar el archivo)

En la imagen: Estación de Sants (Barcelona)





sábado, 26 de agosto de 2023

La sonrisa de Klara. EPILOGO. Capítulo 72: ULTIMO PASEO POR BARCELONA

Bueno, gota a gota, dos capítulos más y terminamos el epílogo y final de la novela. 

Es el último día de Daniel en Barcelona y decide hacer un último paseo matinal realizando un poco el itinerario del día que llegó, antes de coger el autobús a Santander esa misma noche. Entre los lugares por donde pasará está, lógicamente, Las Ramblas.

Último paseo por Barcelona

(Para leerlo, clickear en el enlace y luego descargar el archivo)

En la imagen: Las Ramblas (Barcelona)



sábado, 19 de agosto de 2023

La sonrisa de Klara. EPILOGO. Capítulo 71: PISOTEANDO SUEÑOS COMUNES EN LA ARENA DE SITGES

Mientras preparaba este capítulo para subirlo, pensaba que sin duda fue el que más me costó escribir de toda la novela con diferencia junto al último, aunque por diferentes motivos. Sobre el del final ya explicaré el porqué cuando lleguemos, que ya quedan muy pocos capítulos, creo que tres o cuatro más. Sobre este diré que quizá sea el más importante de todos, el que conecta todo, el que une al presente de 2008 en el que transcurre con el pasado cercano de 2006-2007 que deja atrás el Daniel, en su última visita a Sitges. Por si no lo he dicho (creo lo dije en algún ocasión), esta novela alberga elementos de ficción y de realidad (no deja de ser una historia real ficcionada), lo que significa que las líneas de separación entre ambos a veces se tocan o incluso se hacen indistinguibles. Esto en parte es porque el personaje de Daniel no deja de ser una suerte de alter ego mío de aquella época (es decir, soy yo pero sin ser yo), y porque la novela a su vez (en parte) no deja de estar basada en recuerdos, y los recuerdos son una reconstrucción de la memoria, recuerdos que con los años pierden vigor, quedándose con ciertos fragmentos inconcretos, otros muchos más vívidos, al tiempo que la memoria modifica otros a su arbitrio, creando una realidad nueva de todo ello. 

    Sin embargo, mientras escribía este capítulo (como otros), volví a revivirlo tal cual si estuviera allí de nuevo, con pulcra nitidez, y sentía una punzada adentro a cada golpear del teclado. No recuerdo las mañanas -siempre a primera hora, seis y media, siete de la mañana- que me ocupó este texto de tan pocas páginas en realidad, pero fueron bastantes. ¿Tan pocas páginas pueden encerran tantas emociones buenas y malas al tiempo? 

    No sé si alguien me lo dijo una vez, o lo he leído en alguna parte (más probablemente lo segundo) que "si decides escribir una novela, debes desnudarte lo más que seas capaz, es la única manera de hacer algo auténtico, algo que no suene falso, al menos debes intentarlo, y sino mejor no lo hagas nunca". Porque se trata de escribir con el alma abierta y el corazón en la mano, irremediablemente. Y a fe que, bien o mal, es lo que he tratado de hacer en esta novela de principio a fin.

En este capítulo: Daniel rememora la última tarde en la playa de Sitges, junto a Klara, y Niebe. 

El título es lo suficientemente significativo, sobran las palabras,  mejor leerla.

Pisoteando sueños comunes en la arena de Sitges

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En la imagen:  Playa de Sitges.




martes, 15 de agosto de 2023

La sonrisa de Klara. EPILOGO. Capítulos 69 y 70. LA NO DESPEDIDA DEL CALL CENTER y ÚLTIMOS DÍAS, CERRANDO EL CÍRCULO 34 cumpleaños y preguntas sobre la fe

Dos capítulos, ya que son muy cortitos. Y cada vez queda un poco menos, nos aproximamos a la resolución. Quién diría cuando comencé a subirla que llegaría hasta aquí, ¿cuantos meses han pasado?

En el primero de los dos capítulos Daniel se "despide" del Call Center, y va tomando conciencia de su mudanza inminente a Santander sin viaje de vuelta, haciendo una reflexión sobre sus últimas sensaciones en Barcelona. En el segundo, por otro lado, que coincide con su 34 cumpleaños, recibe una llamada de felicitación de Nina y de su familia (padres y abuela), y unos sms de Violeta y sus hermanas. Se encuentra en la misma cafetería del principio de la novela, cerca de la calle Alcolea, celebrando su cumpleaños a la mesa de la terraza con un café como único acompañante. Siente que es el aniversario más solitario de toda su vida. Al mismo tiempo, como en un extraño deja vú, se repite ese mismo momento del principio de la novela, donde en la misma cafetería se le pasa por la cabeza una posible llamada de Klara, pero en este caso para felicitarlo por su cumpleaños como había hecho los últimos años. En realidad, no deja de ser más que ese última esperanza a la que aferrarse, un último movimiento casual del destino que cambie el rumbo de los acontecimientos, como se había dado tantas veces en el pasado cuando se conocieron. 

LA NO DESPEDIDA DEL CALL CENTER y ÚLTIMOS DÍAS, CERRANDO EL CÍRCULO 34 cumpleaños y preguntas sobre la fe

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En la imagen:  Tarta de cumpleaños.





jueves, 10 de agosto de 2023

La sonrisa de Klara. EPILOGO. Capítulo 68. Tarde de diciembre en Montjuic

Y comienza el Epílogo, últimos capítulos, cada vez más cerca del final de la novela.

Resumen del capítulo: Nos metemos de lleno en diciembre, final de año. Daniel ha decidido abandonar Cataluña definitivamente y volverse a Santander antes de que acabe el año, y se lo comunica tanto a Ramiro como a Mar. Ambos, como despedida, deciden llevarlo una tarde de domingo a visitar la zona de Montjuic, algo a lo que al principio Daniel se muestra algo reacio pero finalmente accede. Allí recapitula un poco sobre todo lo que ha ido viviendo estos meses.

Tarde de diciembre en Montjuic

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En la imagen: Fuente del Gat, en Montjuic (Barcelona)